Este fanzine es una pequeña muestra de las realidades que atraviesa aún las poblaciones sexo-diversas en el Ecuador, en ellas nos reconocemos.
Cada uno de los casos despierta en nuestras pieles el dolor de lxs sobrevivientes, porque nos atraviesa el cuerpo, la vida y nuestra cotidianidad de ser diversxs.
En este relato no incluimos reglamentos, proyectos de leyes e instrumentos internacionales, porque, ante la injusticia e indiferencia del estado es letra muerta. Constatamos las filtraciones y relaciones de corrupción entre dueños de estas “clínicas” y los estrechos vínculos con funcionarios del estado y los órganos regulatorios, además de la falta de capacitación y sensibilización en el ámbito de derechos humanos del sistema judicial nacional.
Durante toda nuestra labor hemos sido sumamente criticxs a la instrumentalización de estas vivencias para promoción personal o colectiva, así nuestra prioridad ha sido la confidencialidad y protección de lxs sobrevivientes.
Actualmente hemos trabajado en fortalecer tejidos organizativos dentro del país, inspiradxs en las estructuras orgánicas de pueblos y nacionalidades que para nosotrxs, son guía, brújula y luz en medio de la crítica situación que actualmente atraviesa el Ecuador.
Atendemos a personas que están en riesgo de ser víctimas de encierro forzado y acompañamos procesos de sobrevivientes de violencia sexual por orientación sexual y/o identidad de género.
Sembramos resistencia y creemos que el empoderamiento de las poblaciones diversas ha florecido.
Nosotrxs, como otras organizaciones, fuimos semilla. Causana se ha transformado, si bien ya no estamos en los 2000 aún enfrentamos múltiples adversidades, pero nuestro recorrido nos ha enseñado a transformar el dolor y la rabia ante la impunidad, en motor de creación y resistencia.
Hemos estado presentes en los tres Paros Nacionales de Ecuador (octubre-2019; junio 2022; septiembre y octubre-2025). Nuestra colectiva es conciente de que las políticas neoliberales van de la mano con el avance de discursos fundamentalistas que atacan directamente nuestras vidas.
En ese sentido somos parte un tejido más amplio de resistencia, somos herederxs del legado milenario, de las compañeras trans asesinadas por el estado en los 80s y 90s, de las personas encerradas contra su voluntad, y de todxs quienes dieron su vida para que hoy en día gocemos de unos mínimos derechos.
Honramos esas trayectorias, no podemos permitirnos dejarlas en la indiferencia.