Hoy se juntaron las voces de varias generaciones para sumar un solo grito ante la injusticia y el dolor que representan los feminicidios en el Ecuador.
Hoy, el caso de Valentina CosÃos cumple 10 años y con ello su prescripción, instaurando una vez más la impunidad de la violencia feminicida.
Hoy, las calles también gritan y reclaman la pérdida de Nathay y Melany, estudiantes universitarias asesinadas, y también reclamamos por el asesinato de Mónika Silva, activista que se encontraba denunciando atroces casos de corrupción de personajes cercanos al poder.
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Nos sumamos a la indignación por Johana B., estudiante colegial que se quitó la vida luego de sufrir acoso sistemático por parte de sus compañeros por ser lesbiana.
Nuestros corazones y nuestras voces gritaron fuertes llenos de indignación y dolor, junto a las tamboras formamos un estruendo que recorrió varias cuadras de la ciudad buscando reparación y justicia, frente a la indolencia del Estado.
Decimos NO a la impunidad y trazamos nuestros propios caminos, nuestros acompañamientos afectivos y efectivos y levantamos un rezo colectivo por la fuerza de las madres y familias de las vÃctimas de feminicidio.
